Tenemos
una mucha suerte de vivir en una provincia donde se
pueden encontrar una grandísima variedad
de setas durante todo el año. En
primavera a finales de abril, la seta de San Jorge (Tricholoma
georgii)
será la más
buscada; en verano los boletos (Boletus
aestivalis) y es sin duda durante el otoño cuando
se encuentran la mayor variedad y cantidad de setas.
Los útiles de recolección:
Una
navaja o cuchillo para cortarlas.
No utilice otros aparatos, como rastrillos, pues dañan
el micelio.
Un
cesto de mimbre de boca ancha para ir colocándolas de
manera que no se aplasten.
No
utilice bolsas de plástico, además de estar
prohibidas, provocan una rápida
descomposición de la
seta y evitan la caída de las
esporas de las setas que hemos cogido.
Un
bastón con el que apartar cuidadosamente los
matorrales y hojarasca que las cubren.
Y como no, un calzado adecuado a la época.
La
recolección:
Como
primera norma (y muy importante) es indispensable
recoger solamente aquellas setas que
conozcamos.
Nunca
las arrancaremos, pues de esa manera nos llevamos el micelio, responsable de
su aparición.
Se cortarán con una navaja por la
parte baja del pie.
Deje
siempre las más viejas para esporar y las más jóvenes
para que crezcan. De esta manera
aseguramos la continuidad de la seta en ese
lugar.
Cubra
el sitio donde ha recogido setas para que el micelio
no se dañe.
Respete todas las setas. Tanto las comestibles que no
conoce como las venenosas.
Todas tienen una importante función en el entorno
natural.
Conservación:
Hay
que tener en cuenta que las setas se conservan muy
poco tiempo y mal.
Si pensamos guardarlas para consumirlas más adelante,
lo mejor es desecarlas: las colgaremos en sitio ventilado y seco insertadas en
un hilo y las guardaremos en tarros de cristal cerrados herméticamente.
Cuando queramos
comerlas tendremos que hidratarlas introduciéndolas
en agua un par de horas.
Otra manera de conservarlas es cocerlas en vinagre y
sal durante veinte minutos.
Las escurrimos y las metemos en aceite, laurel y
pimienta.
También las podemos meter en manteca o maceradas en
limón.
La
seta en la cocina:
Podemos
calificarlas como sabrosas y nutritivas. Las podemos
cocinar de muy diversas maneras, al ajillo,
como guarnición, a la plancha, en
guisos, revueltos, etc. Procuraremos que sean frescas y las lavaremos minuciosamente.
Curiosamente dentro de la misma especie podemos
encontrar setas comestibles y otras venenosas. Tal es
el caso de la Amanita con la suculenta Amanita
caesarea y la mortal Amanita
phalloides.
|